Cuadernos de

Medicina Forense

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PRUEBA PERICIAL

 


José Enrique Vázquez López

Abogado. Sevilla


 

No se fazen leges sobre cosas que pocas veces acaescen.

(Digesto, Libro I, tit. III, leyes 3a, 4a, Sa y 6a; Part. VII, tit XXXIV, ley 36).

 

 

EL TRATAMIENTO MEDICO.

DISTINCION ENTRE EL DELITO Y LA FALTA DE LESIONES EN ATENCION A DICHO CONCEPTO.

 

  

Ya con anterioridad a la presente ocasión, (Véase Cuadernos de Medicina Forense n° 3), hemos tratado el problema de la distinción entre el delito y la falta de lesiones en base, en el citado Cuaderno, a la interpretación que del concepto de "primera asistencia" realizan los Jueces y Tribunales. Ahora le toca el turno, por evidente lógica complementaria, a la expresión "tratamiento médico", justo contrapunto determinador del delito y por ende, excluyente de la infracción venial prevista en el antiguo artículo 582 del Código Penal, hoy artículo 617 en relación con el 147 de la Ley 10/95 de 23 de Noviembre.

 

Como hemos hecho hasta ahora, y prescindiendo de otras intenciones que no sean las de ilustrar e informar al lector cumplidamente, vamos a analizar dicho concepto (el de tratamiento médico), a la luz de algunos pronunciamientos que al compás de la polémica surgida, ha emitido nuestro Tribunal Supremo.

 

 

EL CONCEPTO

Vamos a partir de la base lógica de que todo tratamiento, por mínimo que éste sea, necesita de una primera asistencia que le sirva de justificación. Así las cosas, y dando por reproducido lo ya manifestado con anterioridad en relación a dicho problema, hemos de hacer en primer lugar, mención expresa al hecho de que, según entendemos, la nueva redacción dada al artículo 147 del vigente Código Penal, zanja la anterior polémica surgida a la hora de determinar si dicho tratamiento médico debía ser o no dispensado por un profesional de la Medicina. La inclusión de la palabra "objetivamente" en el enunciado del citado artículo 147 da a entender a las claras que lo de menos, a la hora de determinar el alcance de la lesión, es si ésta ha sido atendida por una u otra persona con determinada cualificación profesional, dándose, pues, mayor relevancia al informe forense por cuanto será éste quien determinará si la lesión, desde un punto de vista objetivo y racional, atendiendo a las circunstancias del caso, y con arreglo a las máximas de experiencia, necesitaría de tratamiento o no.

 

Visto lo anterior, y considerando de mayor utilidad a los fines que se pretenden llegar al concepto de "tratamiento médico" a través de la determinación de sus características esenciales mejor que con definiciones dogmáticas, el análisis de la Jurisprudencia nos permiten entresacar ciertos factores determinantes a la hora de encuadrar el enfoque conceptual, características que podrían ser las siguientes:

 

1.- Necesariedad: El tratamiento ha de considerarse objetivamente idóneo para lograr la final curación del paciente, no pudiendo ser obviado.

2.- Conjunto de actos médicos: Puede ser un sólo acto o varios, continuados en el tiempo, todos destinados a lograr la sanidad, y como continuación o resultado lógico a la primera asistencia facultativa.

3.- Finalidad estrictamente curativa: Hemos de diferenciar, como haremos seguidamente, los meros actos de vigilancia del enfermo, que nada aportan a la finalidad perseguida, pese a su evidente carácter de medida precautoria o cautelar. Por tanto, si el acto posterior a la primera asistencia no tiene finalidad curativa, no cabría el delito, sino la falta.

4.- Carencia de identidad entre el concepto médico y el jurídico: Esta es una característica fundamental, por cuanto en estas líneas nos ocupamos de fijar las lindes conceptuales jurídicamente, asumiendo desde un principio la dificultad que entraña la dicotomía entre ambas concepciones. Así lo ha entendido nuestro Tribunal Supremo, como medio para asumir y acotar una parcela común a galenos y juristas, mas destinada finalmente a la interpretación por parte de estos últimos.

 

Como colofón a la breve incursión realizada para tratar de determinar la íntima esencia del concepto examinado, hemos de decir que nuestra Jurisprudencia, si bien con criterio básicamente uniforme en la mayoría de sus resoluciones, ha optado en numerosas ocasiones por ajustar la-interpretación al caso concreto, y dejando un poco de lado el concepto normativo estricto, como medio aceptable de aplicación de la Ley según las circunstancias 'de tiempo y lugar, dando como resultado un abundante conjunto de Sentencias que han tratado del tema.

 

 

ALGUNOS PRONUNCIAMIENTOS DE INTERES

La mayoría de las Sentencias examinadas, contienen, tácita o expresamente, la afirmación de que estamos en presencia de uno de los llamados "conceptos jurídicos indeterminados", que el Juzgador ha de concretar a cada uno de los casos que se le planteen. Sin embargo, no está de más manifestar al respecto que contamos en dicha tarea interpretativa con la inestimable ventaja de tener como soporte, siquiera sea orientativo, a la doctrina médica, que continuamente va marcando la pauta por la naturaleza puramente científica de su aporte al problema suscitado. Ello, por ejemplo, no ocurre con otros conceptos estrictamente jurídicos que han de ser a su vez objeto de interpretación, tales como la buena y la mala fe, el dolo, etc., por cuanto entran dentro de la esfera intencional del sujeto. Por tanto, es de presumir que los esfuerzos que unos y otros, médicos y juristas, realizan, acaben sentando unas bases sólidas a la hora de la resolución del problema que nos ocupa.

 

Por lo que respecta a la reseña Jurisprudencial, hemos entresacado algunas Sentencias que pueden ser de interés para el lector a la hora de la determinación de qué puede entenderse en la práctica por tratamiento médico.

 

- La Sentencia del Tribunal Supremo de 21/3/1.995, de la cual fue ponente el Ilmo. Sr. D. Joaquín Delgado García, estimó que había tratamiento médico en el hecho de la colocación de un collarín en el cuello del paciente, diferenciándolo de la primera asistencia facultativa y constituyendo, pues, delito y no falta el hecho enjuiciado.

 

- La S.T.S. de 27/12/1.994, consideró tratamiento la inmovilización de un tobillo.

 

- La S.T.S. de 14/7/1.994, en un caso en el que la víctima había sufrido traumatismo cráneo-encefálico, con pérdida de conciencia, consideró tratamiento médico el efectuado, consistente en hospitalización, observación y control, con ingestión de analgésicos y antiinflamatorios, ya que constituían actos médicos con finalidad curativa, y encaminados a evitar el riesgo del edema y del derrame cerebral.

 

- La S.T.S. de 1/7/1.992, consideró delito, y no falta, la causación de unas lesiones que necesitaron "sutura tendinosa y cutánea e inmovilización del dedo afectado", tardando en curar 10 días, y quedando como secuela limitación de la flexión, cicatriz en cara radial, línea hipercrónica y anestesia en esa región. Ya en esta resolución se aborda el problema de que las lesiones han de necesitar, "objetivamente" para su sanidad, además de la primera asistencia, de tratamiento médico o quirúrgico para ser considera­das delictuales, con lo que podemos afirmar que el Legislador, en la redacción dada al artículo 147 del vigente Código Punitivo, únicamente ha recogido el sentir unánime de la doctrina y la Jurisprudencia en este tema. Esta Sentencia resuelve el recurso interpuesto por el Ministerio Fiscal, dándole la razón y afirmando que "dicha sutura tendinosa o tenorrafía - según la ciencia médica - no es otra que la intervención quirúrgica consistente en la costura de dos segmentos tendinosos seccionados, con la finalidad de evitar la retracción de los extremos y la pérdida de la operatividad de su función tensora, y es algo distinto y de mayor envergadura que la sutura cutánea, esto es, un acto de cirugía, aunque calificable de menor, y por ello, encuadrable como tratamiento quirúrgico." Por ello, se casa la Sentencia impugnada y se condena por delito, acogiéndose, en este caso, al concepto de tratamiento quirúrgico.

 

- Por contra, la S.T.S. de 2/3/1.994 y la de 6/2/1.993, no consideraron tratamiento médico las medidas de cautela, tales como realización de radiografías, scanners y resonancias magnéticas, por entender que su finalidad no era estrictamente curativa a efectos legales.

 

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